COMPRAR LIBROS DE TEXTO

Nos recetan demasiadas medicinas, del mismo modo que los escolares deben comprar demasiados libros. Los comerciales de las grandes editoriales (Santillana, SM, Anaya, etc.) visitan a los profesores igual que los laboratorios visitan a los médicos, aunque a nosotros nos compran con obsequios muchísimo más cutres, es lo que tiene este oficio…

Un libro, por malo que sea, es mucho más inofensivo que un fármaco. No obstante la mayoría de libros de texto, por no decir todos, son una auténtica estafa, por varias razones:

1ª    Contenidos de pésima calidad (eso si, ajustados a la ley).

2ª   Propuesta de actividades inadecuadas y nada creativas, cuando no absurdas.

Errores por doquier, algunos de imprenta, otros muchos de contenido, que no se suelen corregir ni de un año para otro (no sé para qué contratan a tantos “expertos” y editores).

Imposibilidad de re-utilización (con estratagemas descaradas como poner actividades para hacer en el libro e incluso recortables, u otras más sutiles como incluir contenidos e imágenes irrelevantes, pero “de moda”, que hay que actualizar cada año.

Claro está, estas características no se dan juntas en todas las materias, ni niveles, pero retamos a cualquier editorial a enviarnos un ejemplar para su evaluación e invitamos a los docentes a enviarnos su lista negra de libros de texto, o alguna perla como muestra.
Y por último…

CAROS…MUY CAROS, Por poner un ejemplo, el material de la editorial Santillana para primer curso de Educación Infantil (3 años) cuesta más de 80 euros, libro de “Matemáticas” aparte. Para cagarse. Por supuesto, la calidad de los libros (valor educativo) es inversamente proporcional a la edad del alumno, vamos, que si te ahorras los ochenta y tantos euros el niño va a aprender lo mismo, y yo diría que más, si su maestro no es un vegetal.

Aunque los poderes públicos le hacen el juego a las Editoriales (con subvenciones, singularidades autonómicas o,  a lo bruto, cambiando año si año también los planes de estudio a golpe de Orden y Decreto), los verdaderos responsables de este fraude son los profesores, que tienen competencia y potestad de elegir con buen criterio los materiales didácticos que van a utilizar sus alumnos en clase. Por supuesto en muchos casos eso supondría prescindir de las editoriales, lo cual implica trabajar más y de forma más profesional;  y para qué, si te van a pagar lo mismo.

Los equipos directivos y las asociaciones de padres y madres de los centros educativos también tendrían mucho que decir al respecto, pero parece más cómodo extender la mano y recoger el cheque o el bono-libro (mientras no se cierre el grifo). Mientras tanto árboles y familias seguirán pagando las consecuencias.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Educación y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s